lunes, 30 de noviembre de 2009

Renovación de promesas de Cooperadores


El sábado pasado, 28 de noviembre, en el Templo San Juan Bosco, un grupo de 8 Salesianos Cooperadores hizo renovación de su promesa como miembros de la Asociación y de la Familia de Don Bosco. Fue en el marco de la misa comunitaria celebrada por el P. Juan Esteban Gaud, delegado de los sdb para acompañar al Centro de Salesianos Cooperadores San Francisco de Sales. Luego de la homilía se realizó el acto en el que se renovaron promesas hechas 4 años atrás, así como otras hechas hace 26 años. El P. Juan Esteban felicitó a los cooperadores por la perceverancia e instó a que cada vez más miembros de la comunidad se animen a dar el sí al llamado a pertenecer a la gran familia apostólica de Don Bosco. Los cooperadores agradecen a todos aquellos que los acompañaron y se alegraron con ellos en este gesto tan significativo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Feliz Día del Salesiano Cooperador!!!

25 de Noviembre: DÍA DE MAMÁ MARGARITA


Margarita Occhiena nació el 10 de abril de 1788 en Capriglio (Asti) y recibió el bautismo, el mismo día, en la iglesia parroquial.
Vivió en su casa hasta unirse en matrimonio con Francisco Bosco. Más tarde, se trasladó a vivir a Becchi. Después de la muerte prematura de su marido, Margarita, a sus 29 años, tuvo que sacar adelante a su familia, ella sola, en un tiempo de hambruna cruel. Cuidó de la madre de Francisco y de su hijo Antonio, a la vez que educaba a sus propios hijos, José y Juan.
Mujer fuerte, de ideas claras. Decidida en sus opciones, observaba un estilo de vida sencillo y hasta severo. Se mostraba, sin embargo, amable y razonable en cuanto se refería a la educación cristiana de sus hijos. Educó a tres chicos de temperamento muy diferente sin mortificar jamás al ninguno de ellos ni intentar igualarlos a los tres.
Más de una vez se vio obligada a tomar decisiones extremas (tal como tener que mandar fuera de casa al más pequeño a fin de preservar la paz en casa y ofrecerle la posibilidad de estudiar); con gran fe, sabiduría y valentía, miraba de comprender la inclinación de cada hijo, ayudándoles a crecer en generosidad y en espíritu emprendedor.
Con un cariño especial acompañó a su hijo Juan en su camino hacia el sacerdocio y fue entonces, a sus 58 años, cuando abandonó su casita del Colle y le siguió en su misión entre los muchachos pobres y abandonados de Turín (1848). Aquí, durante diez años, madre e hijo unieron sus vidas con los inicios del Trabajo Salesiano. Ella fue la primera y principal cooperadora de Don Bosco y, con su amabilidad hecha vida, aportó su presencia maternal al Sistema Preventivo. Fue así como, aún sin saberlo, llegó a ser la "cofundadora" de la Familia Salesiana, capaz de formar a tantos santos, como Domingo Savio y el P. Miguel Rua.
Era analfabeta pero estaba llena de aquella sabiduría que viene de lo alto, ayudando,de este modo, a tantos niños de la calle, hijos de nadie. Para ella Dios era lo primero, así consumió su vida en el servicio de Dios, en la pobreza, la oración y el sacrificio.
Murió a los 68 años de edad, en Turín, un 25 de noviembre. Una multitud de muchachos que lloraban por ella como por una madre, acompañó sus restos al cementerio.

martes, 17 de noviembre de 2009

Los SSCC: Cuál es su compromiso apostólico?


Apostolado seglar

Según el pensamiento de Don Bosco, el Cooperador realiza su apostolado, ante todo, en los quehaceres cotidianos. Quiere seguir a Jesucristo, hombre perfecto, enviado por el Padre a servir a los hombres en el mundo. Por eso tiende a poner en práctica, en las condiciones ordinarias de vida, el ideal evangélico del amor a Dios y al prójimo. Lo hace animado por el espíritu salesiano y prestando, en todas partes, una atención preferente a la juventud necesitada.

En la familia

Consciente de los valores de la familia, todo Cooperador forma con sus familiares una “iglesia doméstica”; contribuye al crecimiento humano y cristiano de sus miembros, fomentando el diálogo, el afecto mutuo y la oración en común; cuida los lazos de parentesco, prestando especial atención a los más jóvenes y a los ancianos; es generoso y hospitalario, socorre a cuantos necesitan ayuda y se abre a la colaboración con otras familias.


En el matrimonio

El Cooperador casado encuentra en el sacramento del Matrimonio la fuerza para vivir con entusiasmo su misión de esposo y de padre o madre:

• “testigo de fe”, se esfuerza por construir una comunión matrimonial profunda;
• “cooperador del amor de Dios creador”, es responsable y generoso en acoger y transmitir la vida.
• sabiendo que los padres son “los primeros educadores de los hijos”, se preocupa, con el ejemplo y la palabra, de su crecimiento, siguiendo el método de la bondad característico del Sistema Preventivo”, y les ayuda a descubrir y seguir la propia vocación, encaminándolos a la acción apostólica.

Durante el noviazgo, se ha preparado ya para esa tarea. Consciente de la importancia de este período, el Cooperador que se dispone a la vida matrimonial se compromete a hacer un camino serio de maduración humana y cristiana, y ofrece a la Asociación su testimonio específico y propio.

En los ambientes de vida y trabajo

El Cooperador, en el trabajo, en el estudio y en el tiempo libre, es continuador de la obra creadora de Dios y testigo de Cristo.

• con su honradez, laboriosidad y coherencia de vida;
• con su capacitación profesional seria y puesta al día;
• con su participación fraterna en las alegrías, dolores y justas aspiraciones de quienes están a su lado;
• con su apertura generosa al servicio del prójimo, en toda circunstancia.

En la realidad social

1.- El Cooperador, fiel al Evangelio y a las indicaciones de la Iglesia,

• se forma una recta conciencia de su responsabilidad y participación en la vida social, en los ámbitos de la cultura, de la economía y de la política
• rechaza todo cuanto produce y favorece la injusticia y la opresión, la marginación y la violencia, y se esfuerza animosamente por eliminar sus causas.
• se compromete a restablecer y renovar la mente y las costumbres, las leyes y las estructuras del ambiente en el que vive, y trabaja por hacerlas más conformes a las exigencias evangélicas de libertad, justicia y fraternidad;
• para hacer más eficaz su actuación, se inserta, según su capacidad y disponibilidades, en las estructuras culturales, sindicales y sociopolíticas.


Actividades típicas

1.- A los Cooperadores se les abren todas las formas de apostolado. Entre ellas, siguiendo a Don Bosco, se da preferencia a:

• la catequesis y la formación cristiana;
• la animación de grupos y movimientos juveniles y familiares;
• la colaboración en centros educativos y escolares;
• el servicio social a los pobres;
• el compromiso en el campo de la comunicación social, que crea cultura y difunde en el pueblo modelos de vida;
• la cooperación en la pastoral vocacional y la promoción de la propia Asociación;
• la labor misionera y la colaboración en el diálogo ecuménico.

Los Cooperadores están abiertos, además, a emprendimientos que respondan a las necesidades más urgentes de la zona.

2.- El Cooperador realiza válidamente también su compromiso apostólico con la oración y los medios materiales, implicando a otras personas, y ofreciendo al Señor con generosidad sus sufrimientos y enfermedades.

martes, 10 de noviembre de 2009

CARTA DE LA COMUNIÓN: De la familia salesiana


El 31 de enero de 1995, el Rector Mayor, Don Egidio Viganó presenta a la Familia Salesiana esta Carta a fin de mostrar a todos la verdadera identidad de la comunión que reina en el seno de aquella. Al hacerlo, entre otras cosas nos dice:

• Es necesario determinar los elementos fundamentales que construyen la unidad en el espíritu de San Juan Bosco.

• El sentido de pertenencia a la Familia Salesiana, más que de reglas externas, se nutre de la vitalidad del espíritu común que hermana a los miembros de los diferentes grupos.

• Debemos profundizar y relanzar lo que expresa la fecundidad de las intuiciones espirituales de nuestro Fundador.

• Es necesaria la voluntad de experimentar una vivencia concreta del espíritu salesiano, y llegar a formas institucionales concretas que aseguren un camino expedito y compartido a la Familia Salesiana doquier la conduzca la Gracia del Señor.