sábado, 12 de febrero de 2011

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una ráfaga de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

Bernadette al principio se asusto, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.

El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.
En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.
El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.
En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.

El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.

En el lugar comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.
Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.

miércoles, 9 de febrero de 2011

BEATA EUSEBIA PALOMINO

Nació en Cantalpino (Salamanca, España), el 15 de Diciembre de 1899 y murió en olor de Santidad el 10 de Febrero de 1935, en Valverde del Camino (Huelva, España). Su familia era muy rica de fe, pero muy escasa de medios económicos. Agustín, el padre, hombre de gran bondad y dulzura, trabajaba como bracero temporal al servicio de los terratenientes de los alrededores, y su madre Juana Yenes atendía la casa con los cuatro hijos.
Cuando en el invierno el campo reposaba y el trabajo faltaba, el pan escaseaba. Entonces el padre se veía obligado a pedir la caridad de otros pobres en los pueblos de la zona. Algunas veces lo acompañaba la pequeña Eusebia, de apenas siete años, que, ignorante de lo que costaban esas humillaciones, disfrutaba con las caminatas por los senderos del campo y alegremente correteaba y saltaba junto a su padre, el cual le hacía admirar la belleza de la creación y la luminosidad del paisaje de Castilla, dándole catequesis.
Su primer encuentro con Jesús Eucaristía, a la edad de ocho años, le dio una sorprendente percepción del significado de pertenecer y de ofrecerse totalmente al Señor como don.
Muy pronto tuvo que dejar la escuela para ayudar a la familia y dio prueba de una madurez precoz al cuidar, a pesar de su poca edad, a niños de algunas familias del pueblo mientras sus padres iban a trabajar. A los doce años se trasladó a Salamanca, con su hermana mayor, y se puso a servir como niñera.

Los domingos por la tarde iba al oratorio festivo de las Hijas de María Auxiliadora; las religiosas la invitaron a ayudar a la comunidad. Eusebia aceptó con mucho gusto y enseguida puso manos a la obra: ayudaba en la cocina, acarreaba la leña, colaboraba en la limpieza de la casa, tendía la ropa en el patio grande, iba a acompañar al grupo de las estudiantes a la escuela estatal y hacía los mandados en la ciudad.
En su interior fue creciendo el deseo secreto de consagrarse totalmente al Señor. Pensaba: «Si cumplo con diligencia mis deberes, tendré contenta a la Virgen María y podré un día ser su hija en el Instituto». No se atrevía a pedirlo, por su pobreza y falta de instrucción; no se creía digna de tal gracia, pues pensaba: «¡Es una congregación tan grande!».

La superiora visitadora, a la que reveló su anhelo, la acogió con bondad materna y decidió admitirla en nombre de la madre general.
El 5 de agosto de 1922 empezó el noviciado. Se alternaban horas de estudio, de oración y de trabajo, en unas jornadas que la llenaban de felicidad. Después de dos años, se consagró totalmente al Señor con los votos religiosos.
Fue destinada a la casa de Valverde del Camino, pequeña ciudad de nueve mil habitantes, situada en el extremo suroeste de España, en la zona minera de Andalucía, al confín con Portugal. Las niñas del colegio y del oratorio, en el primer encuentro, quedaron desilusionadas. La nueva hermana tenía un aspecto insignificante, pequeña y pálida, con manos gruesas y además un nombre feo.
A la mañana siguiente, la hermana Eusebia ya estaba en su lugar de trabajo, un trabajo variado: cocina, portería, ropería, cuidado del pequeño huerto y asistencia a las niñas del oratorio festivo. Era feliz de «estar en la casa del Señor por todos los días de su vida».
Pronto las niñas se fueron sintiendo atraídas por las narraciones de hechos misioneros, vidas de santos, episodios de la devoción mariana, o anécdotas de don Bosco, que la hermana Eusebia recordaba gracias a su gran memoria; además, sabía hacerlas atractivas por su convencimiento y su fe sencilla.

Fue en ese colegio donde esparció el aroma de su santidad y de su espíritu salesiano, como destacada hija de su fundador San Juan Bosco y de María Auxiliadora, siendo para todos y para todo, alegre, sencilla, humilde, servicial y muy dispuesta. Aprovechaba todos los momentos libres del día para enseñar a las niñas de su querido colegio valverdeño, todas las virtudes cristianas y sobre todo, que la verdadera sabiduría es la paz y unión con Dios. Aprovechaba también los domingos y días festivos, en los "oratorios", para enseñarles el Catecismo y hablarles del amor a la Santísima Virgen y a Nuestro Señor Jesucristo.
En ella destacaron siempre, entre otras, la veneración que sentía por las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, rezando muy a menudo el Rosario de las Santas Llagas, el intenso amor a Jesús Sacramentado (pasaba largas horas ante el Sagrario haciendo compañía al Señor o, como ella le llamaba El Prisionero del Amor) y a la Virgen Santísima. Tenía por costumbre rezar muy a menudo el Via Crucis. Ella insistía mucho en la necesidad de confesarse y comulgar frecuentemente para ser buenos católicos, y que procurásemos, al pasar por una iglesia, entrar para hacer un rato de compañía a Jesús Sacramentado.
El otro «polo» de la piedad y de la catequesis de sor Eusebia fue la «verdadera devoción mariana» de san Luis María Grignon de Montfort. Esa fue el alma y el arma de su apostolado durante su breve existencia: los destinatarios eran las niñas, las jóvenes, las madres de familia, los seminaristas y los sacerdotes. «Quizá no haya párroco en toda España —se dice en los procesos— que no haya recibido una carta de sor Eusebia a propósito de la esclavitud mariana».
Cuando, a principios de la década de 1930, se vislumbraba en España la persecución religiosa, sor Eusebia no dudó en llevar hasta el extremo su «disponibilidad». Se ofreció al Señor como víctima para la salvación de España, para la libertad de la religión. Y Dios la aceptó como víctima. En agosto de 1932 una enfermedad repentina fue el primer aviso. Después, el asma, que en diversos momentos ya la había molestado, alcanzó niveles altísimos, agravada con otros males que iban apareciendo y atentaban contra su vida.
En este tiempo, algunas visiones de sangre afligen a sor Eusebia aún más que los dolores físicos. El 4 de octubre de 1934, mientras algunas hermanas rezaban con ella, palideció y dijo: «Rezad mucho por Cataluña». Era el principio de la sublevación obrera de Asturias y Cataluña. Visión de sangre también para su querida directora sor Carmen Moreno Benítez, que sería fusilada, con otra hermana, el 6 de septiembre de 1936: recientemente ha sido declarada beata, después del reconocimiento del martirio.
En tanto se agravó su enfermedad, que, unida al asma, le acartonaba todos los miembros, convirtiéndola en un ovillo. Quien la visitaba sentía la fuerza moral y la luz de santidad que irradiaban aquellos pobres miembros doloridos, dejando absolutamente intacta la lucidez del pensamiento, la delicadeza de los sentimientos y la amabilidad del trato. A las hermanas que la asistían les prometió: «Daré mis vueltecitas».
Murió serenamente en la madrugada del 10 de febrero de 1935. Sus restos mortales fueron visitados durante todo el día por la población de Valverde, que repetía: «Ha muerto una santa».

El Papa Juan Pablo II declaró a Sor Eusebia Venerable el 17 de Diciembre de 1996 y posteriormente, el 25 de Abril de 2004, la declaró Beata. De todas formas, ya se considera desde hace mucho tiempo que Sor Eusebia es una Santa, por parte de sus miles de devotos en todo el mundo, y por supuesto, para sus queridísimos habitantes de Valverde del Camino, donde pasó sus años de vida religiosa en el Colegio de María Auxiliadora.
También se conoce a Sor Eusebia con el nombre de Perla de la Iglesia Española.

jueves, 3 de febrero de 2011

SAN BLAS


Patrón de enfermedades de la garganta y laringólogos.

+C.316

San Blas fue médico y obispo de Sebaste, Armenia. Hizo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus.

San Blas era conocido por su don de curación milagrosa. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta.

Según una leyenda, se le acercaban también animales enfermos para que les curase, pero no le molestaban en su tiempo de oración.

Cuando la persecución de Agrícola, gobernador de Cappadocia, contra los cristianos llegó a Sebaste, sus cazadores fueron a buscar animales para los juegos de la arena en el bosque de Argeus y encontraron muchos de ellos esperando fuera de la cueva de San Blas. Allí encontraron a San Blas en oración y lo arrestaron. Agrícola trató sin éxito de hacerle apostatar. En la prisión, San Blas sanó a algunos prisioneros. Finalmente fue echado a un lago. San Blas, parado en la superficie, invitaba a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y así demostrar el poder de sus dioses. Pero se ahogaron. Cuando volvió a tierra fue torturado y decapitado. C. 316.

lunes, 31 de enero de 2011

31 de Enero: Fiesta de SAN JUAN BOSCO


Para festejar con toda la comunidad el día de nuestro Padre, elegimos uno de sus sueños.
Felicidades a todos!!!

EL CONGRESO DE LOS DIABLOS

Soñé que estaba en una gran sala donde muchos diablos celebraban un congreso para encontrar los medios con los cuales lograr acabar y destruir a la Comunidad Salesiana (y a cualquiera otra asociación religiosa) .

Un diablo propuso :

-Para destruir esta asociación religiosa lo mejor será la GULA . Ella trae desgano para hacer el bien , corrupción de costumbres, malos ejemplos, falta de espíritu de sacrificio, descuido de los deberes de apostolado …

Pero el otro diablo respondió:

-Este medio no sirve para la mayoría, porque la comida de los religiosos es bastante sobria y las bebidas alcohólicas son escasas entre ellos .

Sus reglamentos mandan que la alimentación sea ordinaria y los superiores vigilan para que no haya exceso en esto. Y el que se excede en el comer y en el beber no sólo produce escándalo entre los demás sino que atrae el desprecio de los otros. Yo propongo más bien, como medio para acabar con la Congregación al inspirarles un gran AMOR POR LAS RIQUEZAS .

Y añadió:

-Es que cuando en una asociación religiosa entra el amor a las riquezas, llega también el amor por las comodidades, y el deseo de tener cada uno su propio dinero para gastarlo en lo que se le antoje, y los religiosos empiezan ya a no pensar con caridad en los demás, sino con egoísmo, cada uno en sí mismo . Y el amor al dinero lleva a los religiosos a dedicarse a los ricos que pueden pagar altas cuotas, y se van olvidando de los pobres .

Aquel demonio quería continuar hablando pero le interrumpió un tercero que dijo :

-¡Qué gula, ni qué amor a las riquezas! . Estos religiosos son bastante pobres y bastante sobrios . Además se dedican a atender gentes tan necesitadas, que cualquier cantidad de dinero que les llegue , apenas sí les alcanzará para ayudar a tantos pobres que vienen a pedir su ayuda .

Yo en cambio propongo como medio para acabar con su comunidad el incitarles a una EXAGERADA LIBERTAD. Convencerlos de que no es necesario obedecer a los reglamentos de su Congregación . Que hay que rechazar ciertas preocupaciones poco brillantes que se les encomiendan. Que hay que producir movimientos contra sus superiores. Que se puede ir siempre a hacer visitas sin pedir permiso a nadie . Que pueden aceptar toda clase de invitaciones y aprovechar esas ocasiones para salir de casa … y otras cosas semejantes .

Entonces se adelantó un cuarto demonio y exclamó :

-Esos medios que han propuesto resultan bastante inútiles, porque los superiores pueden despedir a los rebeldes. Es verdad que algunos se dejarán deslumbrar por el deseo de tener una exagerada libertad, pero ya verán que la mayor parte de estos religiosos se mantendrán fieles al cumplimiento de su deber . Yo les propongo un medio cuya peligrosidad estos hombres no serán capaces de descubrir tan fácilmente . Consiste en CONVENCERLOS DE QUE LO MAS IMPORTANTE ES LLEGAR A SER MUY INSTRUÍDOS, que su principal gloria será el lograr ser personas de mucha ciencia. Y para eso hay que convencerlos de que estudien mucho para adquirir fama , y no para lograr hacer gran bien a las almas o para ser más santos. Que se instruyan para provecho propio y no para provecho del prójimo que necesita de su apostolado. Hay que llevarlos a que desprecien a los que no son muy instruidos y que les interese la ciencia solamente, y no el ejercer el ministerio sacerdotal y el apostolado que tiene que hacer un buen religioso. Que no les guste enseñar catecismo a los niños, ni dar clases a los pobres , ni pasar largas horas en el confesionario. Que se dediquen solamente a predicaciones en las cuales puedan lucir todo su orgullo y conseguir alabanzas de las personas humanas, pero no a las sencillas predicaciones en las cuales ayuden en verdad a la salvación de las almas .

Esta proposición fue recibida con grandes aplausos por todos los diablos. Y yo me puse a pensar con tristeza que a nuestra Congregación (y a muchas otras) puede llegar el terrible peligro de que algunos crean que lo verdaderamente importante es ser muy instruidos y adquirir fama de brillantes ante los demás, y mientras tanto descuiden sus deberes de sacerdotes y de religiosos, esos deberes sencillos y humildes de enseñar catecismo, de confesar, de predicar de manera fácil al pueblo ignorante y de dedicarse a labores de apostolado que no brillan ante los ojos humanos pero que sí tienen un gran valor ante los ojos de Dios .

Y yo pensaba: ¡qué peligro tan grande el que nos puede venir : que los nuestros deseen solamente la ciencia que hincha y enorgullece y que proporciona alabanzas de la gente, y que esto los lleve a despreciar los buenos consejos de aquellos a los cuales consideran inferiores a ellos en el saber ! .

De pronto uno de los diablos me vio escondido allá en un rincón escuchándoles y entonces todos ellos se lanzaron contra mí tratando de destrozarme. Yo empecé a gritar: ¡Auxilio! ¡Auxilio! y … me desperté muy emocionado y muy cansado .